martes, 4 de noviembre de 2014

Ai Weiwei: el noble y arriesgado arte de burlar la censura




«Mi gobierno nunca ha admitido a ningún disidente. A la pregunta de un periodista sobre los disidentes como yo, la portavoz del Gobierno respondió que en la sociedad china no hay disidentes, solo criminales». Las palabras de Ai Weiwei resuenan con fuerza en el interior del Palau de la Virreina de Barcelona. El artista chino tiene prohibido salir de su país, pero sus palabras, igual que sus creaciones, siguen esquivando vetos y fronteras para aterrizar lo mismo en la prisión de Alcatraz, donde se le ha visto exponer recientemente, que en la capital catalana, donde desde hoy puede visitarse «On The Table», una completa panorámica diseñada por el propio Ai Weiwei que ilumina su discurso artístico en paralelo a su activismo político. 
«Ai Weiwei se plantea el arte como un dispositivo desde donde establecer diálogos con diferentes contextos, desde donde contrastar tradiciones y visiones para negociar analizar, proyectar y compartir», señala Rosa Pera, comisaria de una muestra que airea la faceta más incómoda y combativa del artista a través de piezas como «AiWeiwei’s Appeal 15,220,910.50», documental que relata con todo lujo de detalles su detención secreta durante 81 días y la posterior acusación de fraude fiscal. Es por eso que Ai Weiwei, con el pasaporte retenido e implicado en un proceso por evasión de impuestos, no puede viajar a Barcelona, pero ahí está su escritorio, el mismo desde el que redactó su apelación a la denuncia del Gobierno chino y en el que, señalan desde la organización de la muestra, ha mantenido más de 24.000 encuentros, convertido en símbolo de resistencia y trampolín desde el que se precipitan sus palabras. 
«Creo que mis esfuerzos, teniendo en cuenta una restricción tan importante, son bastante evidentes. Las dificultades a las que me tengo que enfrentar los avalan. Si mis esfuerzos no fuesen apreciables, no me habrían comportado una situación tan severa como la que estoy viviendo», explica el propio Ai Weiwei desde el catálogo de la exposición, que reproduce una entrevista realizada por el director de La Virreina Centre de la Imatge, Llucià Homs, en el estudio del artista. 

Poliédrico y global 

Así, con la mesa convertida en epicentro simbólico de la muestra y las declaraciones de Ai Weiwei explicándolo en primera persona, «On The Table» presenta 45 piezas que ahondan en su condición de «artista poliédrico y global», reuniendo maquetas, instalaciones, esculturas, publicaciones y, especialmente, fotografías. De hecho, la exposición arranca con las instantáneas que el artista chino tomó en Nueva York entre 1983 y 1993 para documentar sus vivencias en la ciudad y presta especial atención a trabajos como «Illumination», fotografía de 2009 que captura el momento exacto de su detención tras denunciar el caso de las escuelas que se hundieron durante el terremoto de Sichuan, y la serie «Study Of Perspective», en la que somete a iconos arquitectónicos como la Sagrada Familia, la Torre Eiffel o el Valle de los Caídos a un tratamiento de choque, peineta mediante
«Cualquier pieza fotográfica muestra algún tipo de intención, pero una fotografía puede ser más que una intención», confirma Ai Weiwei, para quien el gran valor de las instantáneas radica en su capacidad de convertirse en «prueba de la historia». «Eso es muy importante para el cambio social», añade desde las páginas del catálogo un artista que en Barcelona se explica también a través de piezas como «Hanging Man», un colgador de ropa con el perfil de Duchamp, su célebre vasija de Coca-Cola, o una pequeña muestra de las icónicas pipas de porcelana con las que cubrió el suelo de la Tate Modern en Londres

Icono de la libertad de expresión

Se trata, en palabras de Pera, de «una selección de piezas en diálogo y contraste que permite seguir asuntos a veces asumidos como antagónicos o de difícil convivencia: lo individual frente a lo colectivo, la construcción frente a la destrucción, el presente enfrente de la memoria, lo real frente a lo falso, el exclusivismo frente a la reproductibilidad». Y es que la muestra, que abarca desde 1983 a 2014, no solo sigue la evolución artística de Ai Weiwei y su transformación en icono de la lucha por la libertad de expresión, sino que lo hace dibujando derivadas que conectan la obra del artista con la corrupción urbanística china, la degradación del paisaje o las posibilidades que ofrecen las redes sociales. De hecho, la exposición se plantea también como instalación viviente e invita al público al participar realizando fotografías de las conversaciones que se produzcan en la mesa del artista. 
Una de las principales novedades de la exposición es la presencia de «Coa», una de las últimas creaciones de Ai Weiwei. En ella, el artista juega al equívoco y al doble significado a partir de un título en chino («câo», hierba) que es prácticamente una palabra homófona de la palabra china equivalente a la inglesa «fuck» (cào). La pieza va un poco más allá y se sirve de un material como el mármol para representar brotes tiernos de hierba. Será que, como sostiene el propio artista, «somos la realidad, pero una parte de la realidad que nos obliga a producir otra realidad».

lunes, 3 de noviembre de 2014

"On the table". Ai Weiwei. La Virreina Centre de la Imatge. Barcelona

La alumna del pecado




“No tengo ningún maestro pintor, mi maestro es un cierto sentido del pecado”. Lo afirmaba en 1981, Carol Rama (Turín, 1918), artista anticonformista, provocadora e incómoda, creadora de una obra pionera y personalísima, ignorada por la historiografía artística del siglo XX, que nunca supo integrarla en su desarrollo. Tras un débil intento de rescate a mano de la crítica Lea Vergini a mediados de la década de 1980 y el tardío reconocimiento de la Bienal de Venecia en 2003, el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba)reivindica la figura y obra de Rama, con la muestra más amplia que le ha sido dedicada hasta la fecha. Se trata de 200 piezas (óleos, dibujos y acuarelas), el 80% de las cuales procede de colecciones privadas y no se ha visto nunca en ámbito público, reunidas en La pasión según Carol Rama,una retrospectiva que incide en los momentos clave de una trayectoria larga y extremadamente prolífica, que se desarrolló entre 1936 y 2006. Son obras delicadas y descarnadas a la vez, que remiten constantemente a su contradictoria y mítica biografía, que desafían las corrientes artísticas de su tiempo y crean una nueva representación de la sexualidad femenina. Lenguas, penes, pechos y miembros despedazados, el retrato de su madre defecando, un humano penetrando un ornitorrinco o la primera masturbación masculina pintada por una mujer, eran temas demasiado fuertes para la cerrada burguesía turinesa fascinada por el arte povera, que triunfaba por aquel entonces.

Una sala con las paredes pintadas en rojo sangre, recoge las obras de su primera exposición individual, protagonizada por Appassionata, un recurrente personajes transgénero de cuya cabeza salen flores y brotes vegetales. La muestra fue cerrada por pornográfica y obscena, marcándola de por vida y empujándola hacia la que denominó la “guerra abstracta”. Sin embargo su afiliación al Movimiento de Arte Concreto fue breve (el Macba ha comprado una pintura de este periodo) y Rama volvió a la figuración, introduciendo nuevos elementos en los que denomina “bricolajes”, mapas orgánicos hechos con uñas, pieles animales, ojos de vidrio, cánulas, jeringuillas y componentes eléctricos. “Utilizaba los neumáticos como tiras de piel o pinceladas de pintura. Podría haber pertenecido al movimiento del arte povera, pero era demasiado sucia para ellos”, explicó en su apasionada presentación Beatriz Preciado, comisaria con Teresa Grandas, del proyecto que ha contado con el imprescindible apoyo del Archivo Carol Rama de Turín y Cristina Mundici, comisaria con Rudi Fuchs de la exposición en el museo Stedelijk de Ámsterdam en 1998, que marcó el inicio de su recuperación.
A pesar de que fue ninguneada por los miembros del arte povera, tuvo muchos amigos artistas como el poeta Edoardo Sanguineti, su gran amor platónico, el musicólogo Massimo Mila, que le regaló siete de sus dientes para una obra que forma parte de la muestra, el arquitecto Carlo Mollino, Andy Warhol, Man Ray, que le regaló un hermosa pulsera de marfil y Buñuel que la quiso para un cameo en Viridiana. “La muestra se enmarca en el nuevo proyecto museológico del Macba, que quiere sacudir las narrativas establecidas y contar historias heterodoxas. Rama no es una nota a pie de página, sino una artista capaz de cambiar la visión de la historia del arte. La necesitamos para ver el arte del siglo XX de otra forma”, aseguró Preciado. Tras su estreno en Barcelona (hasta el 22 de febrero), la muestra empezará un larga itinerancia que la llevará a París, Dublín y finalmente Turín.

Mercado del arte en auge: jóvenes galeristas y Berlín como trampolín

domingo, 2 de noviembre de 2014

El Berlín contracultural ya es burgués




Todos los primerizos en Berlín tenían en Tacheles una cita obligada. En pleno corazón de la ciudad, este centro okupa y sala de exposiciones ofrecía desde los años noventa una experiencia —algo acartonada, pero experiencia al fin y al cabo— de lo que la capital alemana vendía de sí misma: alternativa y con un punto cutre que era parte de su encanto. Tacheles echó el cerrojazo en septiembre de 2012. Hace unas semanas saltó la noticia de que un inversor financiero estadounidense había pagado 150 millones de euros por el recinto. Dentro de poco, los grafitis y las casas semi en ruinas serán sustituidos por hoteles, viviendas y comercios.
Puede parecer solo una operación comercial, pero es un buen ejemplo de los cambios que ha experimentado el paisaje berlinés desde la caída del Muro. Las casas okupadas, bares ilegales, clubes y galerías improvisadas no resisten la competencia de los centros comerciales que surgen como setas, como el gigantesco Mall of Berlin, que desde el mes pasado ofrece 76.000 metros cuadrados de furor consumista.
“A principios de los noventa, ni el mercado inmobiliario ni las autoridades se interesaban por los innumerables espacios vacíos que había en el centro. La desaparición de la RDA permitió ‘un verano de la anarquía’ que dio paso al nacimiento de una escena alternativa. Hoy, todo esto ha cambiado radicalmente”, explica desde su despacho de la Universidad de Humboldt Andrej Holm, profesor de Sociología Urbana y autor de un blog sobre gentrificación, fenómeno por el que el encarecimiento de la vivienda en determinados barrios expulsa a sus antiguos habitantes, que son reemplazados por otros con rentas más altas. “Berlín camina hacia el modelo de París, con un centro reservado a los más pudientes”, añade.

El proceso de aburguesamiento es especialmente palpable en barrios del Este como Prenzlauer Berg. Tras la caída del Muro era de los más pobres de la parte oriental y ahora está entre los más ricos de todo Berlín. De ahí que un éxito reciente del cine alemán como la multipremiada Oh Boy, estrenada este año en España, retratara al barrio que a finales de los ochenta reunía a los sectores críticos con el régimen de la RDA como un lugar donde un café cuesta 3,40 euros —ecológico y con leche de soja, eso sí—, y en el que los camareros (alemanes) se dirigen en inglés a los clientes (también alemanes) para dar una imagen más cosmopolita. En algunas zonas han aumentado los recelos hacia los alemanes del Sur que llegan y transforman el paisaje. Un movimiento recomienda a los suabos —mitad en broma, mitad en serio— que vuelvan a casa. Hay carteles que juegan con “Somos un pueblo”, la famosa frase coreada en las manifestaciones que precedieron al derrumbe de la RDA, y le añaden la coletilla “Y vosotros otro distinto”. Como explica el sociólogo Holm, la llegada de vecinos con rentas más altas que expulsan a antiguos habitantes ha cambiado la dinámica de muchos barrios. “Los recién llegados comienzan a protestar por algo que ya estaba ahí cuando se mudaron: locales ruidosos o grafitis en las calles”, añade. “Me parece arrogante esa concepción de que uno tiene derecho a vivir en un determinado barrio. Los cambios no son una tragedia. Por suerte, Berlín es una gran ciudad y ofrece distintas posibilidades a sus habitantes”, responde el aún alcalde Wowereit.

Pero el proceso no afecta solo a una zona. Ya en los noventa comenzó el desplazamiento de Prenzlauer Berg a Friedrichshain. La historia se repitió y de ahí se pasó a Kreuzberg y Neukölln. “El problema es que el círculo se ha cerrado y ya no quedan más barrios donde se puedan trasladar los jóvenes interesados con rentas bajas e inquietudes culturales. Estos sectores seguirán existiendo, pero ya no estarán concentrados en una zona, que al mismo tiempo servía como un reclamo del Berlín underground”,cierra el profesor de la Universidad de Humboldt.
No todos comparten este diagnóstico pesimista. Tobias Rapp, periodista cultural del semanario Der Spiegel que ha seguido de cerca la evolución de la noche berlinesa desde los años noventa, prefiere mirar los cambios como algo inevitable que siempre deparará alguna sorpresa positiva. Contra las voces que braman que “Berlín ya no es lo de antes”, Rapp responde que la eclosión cultural que siguió a la caída del Muro también pareció agotarse a finales de los noventa. Pero que a principios de la década pasada volvió si cabe con más fuerza. “Ahora parece que la novedad se ha agotado. Pero estoy convencido de que algo nuevo pasará. Donde se juntan unos cuantos miles de jóvenes con inquietudes, siempre tiene que pasar algo”, señala el autor del libro Lost and Sound. Berlin, techno y Easyjet.

“Berlín tiene algo que la distingue de otras ciudades. Aquí hay manifestaciones que son al mismo tiempo subcultura y mainstream.Una discoteca como Berghain sería en otra parte de lo más underground, pero aquí es un reclamo turístico”, apunta. La discoteca que se han convertido en un templo para los amantes de la música electrónica cumple este año su primera década de vida. Envuelta en un halo de misterio casi religioso, está terminantemente prohibido tomar fotos y sus responsables rechazan contar lo que sucede ahí dentro. “Hay cosas que quedan en la oscuridad. Sirve como un refugio para hacer lo que se quiera, ya sea de sexo, drogas o de otro tipo. Es mejor que sea así, no vaya a ponerse en riesgo”, asegura Michael Mayer, uno de los popes de la música electrónica alemana, que ha pinchado en repetidas ocasiones en el templo techno berlinés. “La primera vez que fui, en los foros me criticaron por pinchar demasiado gay. Me divirtió mucho que dijeran eso de la discoteca gay más famosa del mundo”, recuerda entre risas.
“En 2005 fui por primera vez a Berghain. Recuerdo la sorpresa al ver que abrían todas las ventanas durante unos instantes llenando de luz natural toda la pista. La gente aplaudía feliz celebrando que se había hecho ya de día. Nunca había visto nada igual… Me enamoró la sensación de libertad. En Madrid, el ambiente del techno parecía tener una connotación sórdida, mientras que en Berlín sentías que se respetaba no solo al dj, sino también a su público”, cuenta Ana Fernández, una española que suele viajar al menos una vez al año a Berlín para empaparse de su escena electrónica.
La subida de los alquileres afecta a muchas galerías de arte, pero los resultados de esta emigración forzosa son en muchos casos estimulantes. Como en el caso de Johann König, que el año pasado mudó su sala de exposiciones a una iglesia construida en los años sesenta en el barrio de Kreuzberg. O la Galerie Neu, que se ha trasladado a una antigua central térmica. “Muchos han pasado de la escena alternativa de los años noventa a establecerse. Pero en Berlín sigue siendo posible abrir salas en lugares interesantes, ya que todavía hay espacio disponible a precio ventajoso. Con dos centenares de galerías, tenemos una gran variedad. Después de Nueva York, somos la ciudad del mundo con mayor representación en Art Basel gracias a la calidad de nuestras propuestas”, explica Maike Cruse, directora de la feria Art Berlin Contemporary y de la galería Weekend.

A medida que los precios suben, los gobernantes se encuentran con una ciudadanía cada vez más crítica con el construir por construir. El pasado 25 de mayo, los berlineses propiciaron un monumental castigo al alcalde. Un 65% de los que acudieron a un referéndum convocado a iniciativa popular dijeron no a los planes del Ayuntamiento de levantar 4.700 viviendas, oficinas para 7.000 empleados y una gran biblioteca en el anillo que rodea el antiguo aeropuerto de Tempelhof. Desde 2008, cuando dejaron de llegar y salir los aviones, funciona como un gigantesco parque en el que no hay nada más que césped, un par de pistas de aterrizaje y muchos ciudadanos que disfrutan allí montando en bici, corriendo, haciendo barbacoas o simplemente tumbados en la hierba. Wowereit chocó entonces con la primera respuesta masiva organizada que mostraba el hartazgo de los berlineses ante el proceso de gentrificación.

sábado, 1 de noviembre de 2014

In mostra le Dame dei Pollaiolo: a Milano dal 7 novembre 2014 al 16 febbraio 2015



Le Dame dei fratelli Pollaiolo, dunque, saranno presto in mostra a Milano: quattro splendidi profili che ritraggono quattro eleganti figure femminili del Quattrocento di cui si ignora l’identità. Realizzati tra il 1465 e il 1485 i dipinti, riuniti ed esposti per la prima volta tutti insieme, daranno modo di confrontare la cultura pittorica di Antonio – in cui il disegno appare vigoroso e carico di energia – con quella del fratello Piero – molto più ricca e attenta alle sfumature. L’obiettivo della mostra, infatti, è quello di restituire prestigio a Piero del Pollaiolo, ritenuto dalla maggior parte un semplice collaboratore del fratello maggiore, e far luce, grazie al confronto tra le opere, sulla dibattuta questione che riguarda la paternità del celebre Ritratto di Dama, attribuito da gran parte della critica a Piero. Il dipinto, simbolo tra l’altro del museo milanese che ospita l’esposizione, è considerato uno dei capolavori più straordinari della ritrattistica fiorentina del secondo Quattrocento.
Come dicevamo, accanto ai quattro bellissimi ritratti – riuniti grazie ai prestiticoncessi dalla Gemaldegalerie di Berlino, dal Metropolitan Museum of Art di New York e dalla Galleria degli Uffizi di Firenze – saranno in esposizione anche altri capolavori dei due maestri fiorentini, insieme ad una serie di eventi collaterali - convegni, dibattiti e concerti – tra i quali l’allestimento di shooting fotografici con fotografi professionisti come Giovanni GastelMaria Mulas e Massimo Zingardi. Interessante, a tal proposito, la possibilità offerta al pubblico femminile di posare di profilo per la realizzazione di scatti che saranno poi diffusi sui media nazionali e su quelli istituzionali del Museo.

BLANCA ORAA MOYUA

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