domingo, 14 de octubre de 2018

EDUARDO ARROYO / PINTOR-ESCRITOR “Del cuadro y de la literatura siempre vuelvo derrotado”

FELIPE NIETO





29 DE NOVIEMBRE DE 2017
Hace pocos días, el pasado 19 de noviembre, se clausuró la gran exposición retrospectiva de Eduardo Arroyo en la Fundación Maeght de Saint Paul de Vance En el respeto de las tradiciones. La hora del cierre es buena ocasión para conversar con el pintor en su estudio-biblioteca del centro de Madrid. Descansado ya de los compromisos y requerimientos públicos, podemos establecer un balance provisional de la muestra francesa, repasar de nuevo los hitos fundamentales de su evolución artística y tomar nota de los proyectos para el inmediato futuro con los que, a sus bien cumplidos 80 años, sigue comprometido el artista, pintor-escritor.
Por el número de visitantes, según los responsables de la Fundación, la exposición ha superado todas las expectativas. Franceses, italianos, alemanes, seguidos a distancia por el público español, han recorrido y llenado un espacio íntegramente dedicado al artista. Además han agotado el catálogo en la librería del museo, atraídos con seguridad, no solo por la reproducción de la pintura, sino por la antología de la obra literaria de Arroyo que también se publica.
El pintor cree que, por fin, para Francia, el país donde primero y más veces ha expuesto, como para España en buena medida, la exposición “ha sido una cosa sorprendente. Quizá los franceses hayan descubierto más cosas de las que sabían de mí. Y también los españoles, creo que ha ido muy bien”.
¿Cómo te planteaste en principio esta amplia antológica?
No iba a ser alto en el camino, ni mi testamento. Ha sido la ocasión de mostrar mi trabajo; estaba convencido de que cuando enseñara mi trabajo la gente estaría sorprendida de saber lo que he hecho, de lo que quería hacer. Pero yo creo que ahora lo han comprendido, como pintor, bueno o malo, creo que sí lo han comprendido, porque ha habido mucha gente… Sí, en cierto sentido es un resumen de mi vida artística, es difícil no crear una situación así, en una exposición que se llama En el respeto de las tradiciones, y que recoge 150 cuadros… Es difícil no ver lo que ha sido mi obra…
¿Cómo ha ido evolucionando tu pintura en todos estos años?
En realidad lo que yo he hecho en mi vida es ocuparme de política. Lo que quería era hacer saltar el sistema, la pintura me importaba un carajo. Por eso cuando he recuperado, digamos, las libertades y podido vivir en este país, suelo decir que me devuelvan las horas, las que me quitaron de la pintura, que me las devuelvan en nombre de la política. A mí, durante un tiempo, no me ha interesado otra cosa que la política. ¿Evolución? Al principio, cuando era muy joven, era un pintor crítico, social. Cuando tenía la obsesión de España, en realidad yo creía que podía cambiar el mundo con la pintura, había una intención moralizadora. Ahora eso no me interesa. No hay nada más allá del cuadro. Yo lo firmo por detrás y por delante, por delante lo firmo, por detrás pongo el título…y ya no me pertenece. Yo no vivo con mis cuadros, mis cuadros van por ahí, viajan, hablando mal de mi, casi siempre, tienen su vida, mis cuadros son de otros, vivo muy bien con cuadros de otros que me gustan, una colección que voy haciendo poco a poco. 
De hecho empezaste, te hiciste pintor por azar…
Era un sueño, que se convirtió, por una serie de avatares, en realidad. Quería ser escritor, por la formación que tenía de periodista. Yo dibujaba mucho, pero nunca fui a la escuela de Bellas Artes. Y para vivir hacía caricaturas y cosas de ese tipo. En España y en París ganaba un poco, como para comprar tabaco. En París estaba un poco mejor, porque tenía mis contactos. Y hacía cosas variadas, sobre todo cosas humorísticas, ilustraciones.…
Poissonniere, de Eduardo Arroyo, se expondrá en el Museo de BB.AA de Bilbao.
Eres autodidacta.
Como te digo, no he puesto los pies en una escuela de arte. Soy completamente no académico, quizá sí creo que hubiera debido hacer algo sobre las esculturas académicas, en alguna escuela de bellas artes, pero no lo hice. De eso me arrepiento un poco. Visitaba museos. Fui a menudo al Prado y eso me ha servido mucho, eso es fundamental. Iba desde niño, los profesores del Liceo francés me llevaban. Me atraía Velázquez, más que Goya, al principio; ha habido momentos, en el Prado, en que he ido directamente a las salas de Velázquez.
Desde el principio tu pintura adoptó una posición combativa, artísticamente quiero decir.
Es que yo pertenezco a una generación en la que el arte imperante, dictatorial incluso, era la escuela abstracta de París Y nosotros, un grupo, nos fuimos encontrando por casualidad, unas 15 ó 20 personas, que venían del mundo entero –Adami, Erró, Klasen, Monory, Stampfli o Télémaque, entre otros– hicimos una revolución, no aceptábamos esa especie de dictadura. Luchábamos en contra de la abstracción. Creamos la nueva figuración, que no tiene nada que ver con lo que se llama popart, ni con la americana ni con la inglesa. Lo que ocurría era que no había galerías figurativas, solo había dos. Además quedaban los surrealistas, el resto no existía, todo era abstracto. Dicho esto, yo soy un tipo al que el arte abstracto le sigue interesando, al menos cierto arte abstracto. Pero nuestra posición fue completamente beligerante, en contra. Duchamp nos caía muy mal, por eso lo asesinamos. Todas las estupideces que se hacen hoy en el arte vienen de Duchamp. Dada, el dadaísmo, es diferente, produce obras de arte. El otro no, en realidad es un político, es un listo, inteligente, teórico, crea una corriente importante, el Duchampismo, contra el cual nosotros hemos estado siempre. Y es el producto de lo que está ocurriendo todavía hoy en el mundo.
Has tenido, y así lo recoges en la mayoría de tus cuadros, influencias artísticas y literarias variadas.
Yo soy un pintor que escribe, nada más, que escribe, que ha vuelto a la literatura. Soy consciente de que escribir es complicado, pero esa simbiosis, donde la gente empieza a decir que no sabe si soy un pintor un escritor, no me desagrada, pero ahora, en realidad, soy un pintor. En mi pintura hay cuatro pintores interesantes, aunque no aparezcan: Picasso por la manera de estar, de ser en la pintura, De Chirico, Picabia y Max Ernst… Todos han influido intelectualmente, conceptualmente. De España estimo a muchos pintores. Una persona como Antonio Saura, Barceló también… Varios más, uno como Millares. Son varios los pintores que estimo y respeto, de varias generaciones. Pero en mi obra no hay un diálogo, no creo ser maestro de nadie, ni discípulo tampoco.
Al principio fuiste un exiliado, un pintor en el exilio, cuya obra no se podía ver en tu país.
Como exiliado, mi obra fue militante en aquella época. Después mi pintura se ha hecho más críptica, se ha hecho más misteriosa, más compleja, la pintura política, digamos, se ha ido yendo, diluyendo.
Esa circunstancia ¿te ha hecho sentirte al margen de la tradición y de la cultura española?
Yo creo que no, yo soy como un negroni, soy mitad italiano, mitad español, y mitad francés. Con esos tres lugares me he hecho lo que soy, he vivido ocho años en Italia. De 30 a 40 años, muchos, en Francia. Todo eso marca. No he creado escuela, ni lo pretendo. Yo soy primero una rara avis, tengo una voz, sí, pienso que puedo tenerla, aunque sea pequeña, aunque sea débil. Pero también la tengo en Italia Y también en Francia.
¿Te sientes reconocido? 
Yo me siento reconocidísimo en España, no tengo ningún problema. Además me la…, me importa un bledo. Y en Europa, pues mira, creo que tengo el mismo reconocimiento, creo que tengo mi ubicación, como cada uno, tengo mi sitio, Y el resto no me importa.
En toda tu obra hay fetiches, temas recurrentes…
Es muy difícil pintar tus propias pasiones. Hace más de 50 años que no pinto toreros, boxeadores ya tampoco, desde los años 80, cuando hice una serie… Además es que yo amo cosas que ya la gente no ama, el toreo y el boxeo ya no le interesan a nadie. Son sueños nostálgicos. Y animales como los perros… Bueno, lo que sí tengo es una especie, se podría decir que una especie de diccionario, igual que Fellini, una lista, que le servía para meter cosas diversas… Esas me van sirviendo para hacer los cuadros, como la araña, el perro, son cosas, son un juego… Las moscas, sí, las moscas me persiguen, y yo las persigo, es una historia interesante, porque yo digo que España es El paraíso de las moscas. La mosca es un ser repugnante y molesto. España está muy bien, pero no deja de ser el paraíso de las moscas.
¿Quiénes son tus escritores preferidos, presentes en tus obras.
Cervantes, Quevedo, Joyce, W. Benjamin, Sebald, o tipos como Tolstoi, Stendhal, Balzac. A veces aparecen en la pintura, a veces no.
De la exposición de la Maeght me ha llamado la atención extraordinariamente el cuadro Le retour des croisades (El retorno de las cruzadas), en cierto sentido una reinterpretación de Víctima de la fiesta, de Zuloaga.
Hay algo de mi biografía en ese cuadro. La pintura siempre es autorretrato. Yo, lo que sí creo que hay, es un retrato de España, del español, que vuelve de la lucha, que ya está al final de su vida y que ha recibido muchos golpes, muchas laceraciones, mucha estopa, mucha herida, vuelve derrotado. Del cuadro y de la literatura yo siempre vuelvo derrotado, nunca he ganado esa batalla, esa batalla no se gana nunca. El fondo del cuadro son escenas de la España desolada, sin vida, en recuadros pequeños.
Háblanos de tus proyectos cercanos.
Ahora he estado un poco débil, esta exposición me ha costado un poco de salud, pero yo creo que está pasando… Ahora estoy escribiendo y estoy esperando empezar, he dibujado… Para pintar todavía no estoy listo físicamente, pero voy adelante…
¿Cómo te sientes al empezar, al volver a empezar una nueva obra?
Ante el cuadro en blanco me siento como me he sentido siempre, de frente, frente a la idea de la perdición, de la pérdida, de un combate que, como en el boxeo, te obliga a levantarte, aunque te derribe constantemente. Siempre pierdo con mis cuadros… escribir, pintar… es una aventura complicada de la que casi siempre sales perdedor.
El escritor Arroyo publicará próximamente un nuevo libro, primero en francés y después en español. El proyecto más inminente, no obstante, es la nueva exposición que se va a inaugurar el día 30 de este mes de noviembre en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, apenas dos semanas después de caer el telón en Saint-Paul-de-Vance. Si en 1994 expuso sus grandes óleos, bajo el lema Tamaño natural, ahora, en este final de 2017 y hasta abril del año próximo, se podrá disfrutar de los grandes cuadros pintados por Arroyo en el siglo XXI, todos reunidos bajo el título de su cuadro estandarte, Le retour des croisades.
Ojalá que la obra Eduardo Arroyo sea acogida ahora en España con el aprecio e interés recibidos en tierras francesas. Y que lo que el pintor dice perder en cada cuadro, sea ganancia y gozo de todo su público.

What is to be Done under Real Subsumption? Workshop, Event Series and Collective Performance/Concert 15-20 October 2018, Museum of Modern Art in Warsaw






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Participants: Beata “Bobo” Bąk, Sean Bonney, Colin Hacklander, Farahnaz Hatam, Anthony Iles, Edyta Jarząb, Sacha Kahir, Mattin, John Nzoka, Mikołaj Ratajczak, Marina Vishmidt

Introduction

Following the financial crisis and ongoing social struggles all over the world, we witness the rich getting richer and the poor getting poorer, but don’t seem to have a credible political horizon able to prevent this from continuing. We’re aware that we urgently need to intervene in social reality, and that in order to do so we first have to understand it; but social reality is becoming increasingly sophisticated, accelerated and changeable. What theoretical tools would allow us to think adequately about this particular time in history? Where could we find such tools in this cultural landscape of ruins? Once again, we come to the same question: what is to be done? Or, to put Lenin’s famous question and Marx’s concept together, what is to be done under real subsumption?
Since the last 4 years we have been editing a book trying to answer this question by looking back
at the concept of subsumption and the discussions around it. We would like to share our findings with you in a performative way.

Subsumption

Subsumption, following Marx’s description (in Capital Vol.1 and in The Results (the unfinished Volume 4 of Capital)), pertains strictly to the description of the production process. Attempts to use the term to describe the rationalisation of aspects of social life falter because the category ceases to critically describe a dynamic relation between formal subsumption – the employment of relations of production as capital finds them – and real subsumption – the seizure and development of social production in its own image, as it suits capital’s ends. Since the rediscovery of Volume 4 of Capital in the mid-1970s subsumption began a rich afterlife with intense debates ensuing over whether it should be understood as an historical or logical category. Attempts to use subsumption as a category of periodisation are arguably problematic because what are proposed as distinct ‘phases’ of capital’s development in fact reappear and continue to co-exist historically. Not only do forms of real and formal subsumption coexist, they are distributed unequally geographically. These ‘phases’ do appear to take place sequentially in certain branches of industry and one can outline the shift from one ‘stage’ to another, but equally those industries move geographically, resettle and reincorporate the ‘earlier stage’ in a new setting and integrate it vertically into a global system of production which includes highly developed technological production and apparently ‘artisanal’ or ‘primitive’ forms.

Scoring Subsumption: Workshop
During this workshop we will work through short excerpts from the book we are working on which represents a first critical Marxist anthology on the concept of subsumption. We will not shy from the philosophical origins of the concept, nor its wilder post-Marxist theorisations. We will use all the tools at our disposal, theoretical, philological, pedagogical and performative to work together to understand subsumption both historically and in our present moment through the surreal conditions and fears it continues to accurately or innaccurately name.  Each day we will gather notes and materials in order to make together a score. We will collectively performed this score on Saturday, trying to answer in practice to the question ¨What is to be done under real subsumption?¨  (even if it might be in the most minimal or humble way). A reader with some of the texts will be given to each participant in order to prepare beforehand.

Subsumption and Society
Real subsumption is a crucial concept in that it acknowledges one of the fundamental conditions of advanced capitalism. Under real subsumption, in its relation to real abstraction, capital develops an  apparently absolute hold on society; and as Jacques Camatte has asserted, capital tends through this process to become constitutive of society itself. This means that the famous question is harder than ever to answer today, what is capitalism and what is the world? What is capitalism and what is the human, when even thought itself is potentially undergoing a process of subsumption and becoming completely conditioned by the arrangement of the world on capital’s terms? Yet, wild totalisations also tyrranise and can fall into the trap of only presenting the agonistic prospect of false exits, fool’s utopias. How we understand capitalism determines how we end capitalism. We obviously have no coherent narrative for the present crisis, but we still have a need for theory as a foundationg for common action. The Internet has given us increased connectivity, but is also generating more and more individual forms of subjectivation. On one hand, social action is more urgent than ever, but on the other, dominant ideology is tending to atomise and fragment us collectively. Working collectively appears to be difficult, but it must be experimented with and developed at each step resistantly. If capital fails us now, as always, can we live up to the demands not only of survival, but of our own potential as a species for self-directed and collective emancipatory development?

Program:
Monday 15 October
3-6 pm:Workshop
8 pm: Anthony Iles & Mattin presentation on “What is to be Done under Real Subsumption” book and project

Tuesday 16 October   
3-6 pm: Workshop with Mikołaj Ratajczak
8pm Mikołaj Ratajczak on Subsumption on the Polish context

Wednesday 17 October
3-6 pm: Workshop
8 pm: voice intervention in the city by Edyta Jarząb

Thursday 18 October
3-6 pm: Workshop
8 pm: talk by Marina Vishmidt, „Subsumption, Exception, and the Search for Other Pathologies”
9 pm: Talk / Performance using a blend of theory, poetry, and visuals including video and stills by Sean Bonney and Sacha Kahir, „The World as Learned Terror and (Un)Knowing Eyes”

Friday 19 October
3-6 pm: Workshop
8 pm: sound performance by Hacklander / Hatam
8:30 pm: music and dance by John Nzoka / Beata „Bobo” Bąk

Saturday 20 October
6 pm: Collective Performance/Concert

martes, 2 de octubre de 2018

Exposición Virginia Ameztoy














Miquel Barceló, en su tejar: "La falta de cultura facilita el paso a los monstruos"







¿Con la edad ha sumado angustias a las que traía de serie?
Creo que no. Son las mismas de siempre. Si en esto aprendí algo, no sé dónde está. Aunque confío en manejar bien mis muchas angustias. Ahora me atrevo con cosas que no hubiese hecho a los 20 años. Las crisis personales han sido muy enriquecedoras. Pero no necesito explicármelas ni definirlas. Entender y definir no forman parte del arte, sino de la incertidumbre del ser humano.
Barceló pasa la mano por el lomo de uno de los grandes peces de barro pintado de azul. El tejar es un pabellón de silencio, otro de los lugares originarios de este pintor y escultor, el baúl simbólico de su vida, de su obra, habitado por una zoología donde se mezcla el pulpo y la breva. Trabaja sin tregua. Lee aprovechando las palabras como si fuesen formas. Porque las palabras son formas. Poesía, novela, filosofía: Michaux, James Salter, Simon Leys, Naipaul, Bertrand Russell. 
Algunos de los libros a los que regresa son relecturas de los días hirvientes de su juventud en Barcelona, cuando los sueños eran ciertos e imposible su herida. Los primeros años 80 del siglo pasado. "Aquella ciudad acumulaba una potencia imposible en ninguna otra parte. Antes de la muerte de Franco y más aún después. Era salvaje. Convivían el punk y el underground con los movimientos de liberación de todo Cristo", dice. "Ibas por las Ramblas y te encontrabas con Mariscal, con Jaume Sisa, con Ocaña... Algo espectacular. La policía no daba abasto. Echo de menos aquella Barcelona, mucho más saludable que la de ahora, tan enfermiza". 
La mañana cae finalmente al suelo con una lluvia desquiciada. Es como si el mundo se desmoronase. Barceló se mueve rápido entre la puerta del taller y la tormenta. Es como un forestal que buscase un motivo para entrar de nuevo en el bosque del barro. Por un momento se sienta al borde del pequeño pozo donde caen las piezas condenadas, las que no salieron, las que regresan a la nada cerrada de la peya. "El barro sin cocer se vuelve a reutilizar. Lo devolvemos a su condición de arcilla". Piezas estrelladas, un cadáver de pescado, una cabeza de cabra, trozos de algo, una teja desmoronándose, rodales de agua seca. Miquel Barceló queda dentro de este cementerio con los ojos clavados en lo que se ve. "Este lugar de fracasos podría ser una pieza en sí misma. Mira, mira esto que deseché. Mira cómo es la tierra. Mira qué blanda. Parece pan. Otra vez el pan". En un tejar.

viernes, 28 de septiembre de 2018

MAAT + CENTRAL TICKET EXHIBITIONS TADASHI KAWAMATA. OVER FLOW

ROOM

OVAL GALLERY

DATES

05 Oct 2018 - 01 Apr 2019
CLOSED
TUESDAYS
HOURS 
11AM - 7PM
CURATORS
PEDRO GADANHO & MARTA JECU
© Os Espacialistas

Tadashi Kawamata’s solo exhibition Over Flow at MAAT’s Oval Gallery is centered around questions of global ecology and tourism. The immersive installation invites the viewer to experience a seascape of remains which follows an ecological catastrophe, where debris transported by the world’s seas are imagined to engulf civilisation.
The Japanese artist, who is known worldwide for his large scale sustainable architectural environments, developed this project during one year of research and field work in Portugal, culminating in a workshop with artists and architects led by architectural collective Os Espacialistas. The large-scale commission at MAAT integrates both plastic residues and abandoned boats collected on Portugal’s shores during beach cleaning campaigns by volunteer organisation Brigada do Mar, Almada City Hall and the Fishing Port of Nazaré.These elements come together in a sculptural form that evokes the polluting elements aggregated by the perpetual movements of the ocean, as well as global tourism and its fatal consumption of natural resources.

Partners
Brigada do Mar
Câmara Municipal de Almada
With the support:
Câmara Municipal de Grândola

jueves, 27 de septiembre de 2018

Anarchy at the south pole: Santiago Sierra plants the black flag to destroy all borders



The Spanish provocateur, who once filled a former synagogue with lethal gas, has gone to the ends of the Earth to liberate humankind
one of Santiago Sierra’s workers throws down the anarchist gauntlet to nationalism in South Pole Documentation 2015.
 “If you can pay your way, you can go to either pole’ … one of Santiago Sierra’s workers throws down the anarchist gauntlet to nationalism – in South Pole Documentation 2015. Photograph: Courtesy of Santiago Sierra Studio & a/political
‘I travel a lot,” says Santiago Sierra. “But entering a country is like going to jail. Borders disgust me – as an idea and as a personal experience. This work denies all of that.”
It’s a typically forthright remark from the Spanish artist, who once caused uproar by pumping carbon monoxide into a former synagogue in Germany, then inviting visitors to don gas masks to enter this simulated death chamber.
Sierra is talking about his latest installation, which has just opened at Dundee Contemporary Arts. Called Black Flag, it documents his attempts to have the symbol of anarchism planted at the north and south poles. What was the reason for the project? “To occupy the world, I suppose. I’ve always loved Piero Manzoni’s The World Pedestal, in which the whole world was inside the work of art.” Manzoni created a pedestal on which the world purportedly rested, making the whole planet a work of art. He also once made tins of Merda d’Artista which, as the name suggests, purportedly contained the Italian’s excrement.
Santiago Sierra
 ‘Planting a national flag in a hitherto unvisited place has never been an innocent gesture’ … Santiago Sierra. Photograph: Ballesteros/EPA-EFE
Sierra’s attempt at world occupation started three years ago when he sent an expedition to the remote Norwegian island of Svalbard. From there, his minions travelled to the Russian base of Barneo which, because it sits on a drifting ice floe, has to be rebuilt every year in order to serve incoming tourists. From there, Sierra’s team ventured to the nearby north pole and, on 14 April 2015, planted a black flag, as well as capturing the landscape in sound and video.
Eight months later on 14 December – precisely 104 years after Norwegian Roald Amundsen beat Britain’s Captain Robert Falcon Scott to become the first person to reach the south pole – Sierra’s minions planted another at the geographic south pole. The two black flags were both left in place, partly as a rebuke to, as Sierra sees it, nationalists who have befouled Earth’s otherwise pristine extremities with their misplaced national symbols.
The project sounds like a logistical nightmare, but Sierra demurs. “There were no setbacks of any kind ,” says Sierra, speaking by phone from Madrid, where he’s based. “It is relatively simple since there is a helicopter service for elite tourism. If you can pay your way, you can go to either pole.” Sierra didn’t take part, choosing to organise the project from his studio. “My presence could only cause problems and duplicate costs,” he says.

Warming to his theme, he adds: “Planting a national flag in a hitherto unvisited place has never been an innocent gesture. This is how colonial processes always begin.” Good point, particularly as President Trump is now seeking to dominate space by ordering the US military to establish a sixth branch – the so-called space force – tasked, you’d think, with putting stars and stripes flags over every bit of the solar system and beyond. 
It’s no coincidence that the Tayside city is playing host to Sierra’s latest provocation. “Dundee is no stranger to the subject,” says Sierra, now 52. “Its geographical position and its shipyards have led it to form part of the conquest of both poles.”
Sierra played with similar nationalist themes when he was chosen to represent Spain at the Venice Biennale in 2003. Inside the Spanish pavilion, he created an installation. But only visitors holding Spanish identity cards were allowed in to see it. Given that the installation consisted of an elderly lady sitting silently on a chair for an hour, those art lovers without Spanish ID may have counted their blessings.
The point was to show how the leading art world shindig was premised on nationalist pride rather than aesthetic merit. “You can’t forget that the countries that participate in the biennale are the most powerful ones in the world,” he says. “I mean, there’s no pavilion for Ethiopia.”
Car exhaust emissions enter the synagogue in Stommein, Germany, in 2006 for Sierra’s 245 Cubic Metres.
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 Car exhaust emissions enter the synagogue in Stommein, Germany, in 2006 for Sierra’s 245 Cubic Metres. Photograph: Alamy Stock Photo
Sierra declines to be drawn on what Scottish nationalists might think of his work, but he is used to controversy. His 2006 gas chamber work infuriated Jewish groups and at least one Holocaust survivor. Called 245 Cubic Metres, the installation in Pulheim near Cologne created lethal levels of carbon monoxide by attaching hoses to the exhausts of six cars. Visitors were admitted for five minutes, one at a time, wearing breathing apparatus and accompanied by a firefighter. It was intended as an attack on “the trivialisation of the Holocaust”.
While Pulheim officials defended Sierra’s right to make an artistic statement without censorship, Germany’s Central Council of Jews condemned his installation, arguing Sierra was hurting not just the dignity of the victims but also that of the Jewish community. “This,” they said, “has absolutely nothing to do with a culture of remembrance.”
As for Sierra, he said: “It is meant to be a work about the industrialised and institutionalised death from which the European peoples of the world have lived and continue to live.”
Sierra’s most successful art has focused on political questions that humans in general and the art world in particular prefer not to acknowledge. He started off making sculpture and installations, later introducing live human beings into his work. In a piece called P.S.1, he put a brick wall diagonally across a gallery floor. Behind the wall was a person who had been hired to live there for 15 days. Food was slid under a narrow opening.
… work in progress on Santiago Sierra’s Polyurethane Spread on the Backs of 10 Workers at the Lisson Gallery, London, in 2004.
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 Work in progress on Santiago Sierra’s Polyurethane Spread on the Backs of 10 Workers at the Lisson Gallery, London, in 2004. Photograph: Courtesy of the artist
Sierra is drawn to those who are most exploited and yet who remain least “visible” in official terms: illegal immigrants, asylum seekers, prostitutes, drug addicts and the urban poor, unemployed and homeless. In 2004, he did a piece for the Lisson Gallery in London called Polyurethane Sprayed on the Backs of Ten Workers. He paid 10 Iraqis to take part. “They were provided with protective chemical clothing,” a statement explained, “and with thick industrial plastic sheeting. Afterwards they were placed in order in different positions and sprayed on their backs with polyurethane until the material accumulated into large free-standing forms. All the elements used in this action have been left abandoned in the space.” The polyurethane casts remained, but the Iraqis disappeared.
Sometimes, this theme of exploitation has chimed with his other abiding concern: the exclusivity of the art industry. In South Korea, he paid 68 people to block the main entrance to the inauguration of Pusan’s international contemporary art festival. Each wore a sign saying: “I am being paid 3,000 wons per hour to undertake this job.” That’s the equivalent of £1.90, twice the country’s minimum wage.
“What I do,” he told one interviewer, “is refuse to deny the principles that underlie the creation of an object of luxury: from the watchman who sits next to a Monet for eight hours a day, to the doorman who controls who comes in, to the source of the funds used to buy the collection. I try to include all this, and therein lies the little commotion about remuneration that my pieces have caused.”
He does not consider himself immune: rather, his sense is that we all get corrupted. As he put it when I first interviewed him 16 years ago: “Joseph Beuys once claimed that there was clean money and dirty money. We should only take the former. I don’t believe that: there’s only dirty money. And as an artist, I take dirty money. I’m paid to create luxury goods for art collectors.”
Fair point. Even the conceptual artists who so inspired him couldn’t escape such a degrading system. For instance, one of Piero Manzoni’s cans of excrement was bought by the Tate for £22,350 a decade ago (even though concerns were expressed at the time about the work’s, as it were, authenticity – some thought the tin didn’t contain the artist’s shit at all). That sense of being corrupted by the very system he indicts is, I suspect, what lies behind Sierra’s answer to my question: “Are you, or have you ever been, an anarchist?”
“I regard anarchism as a political and behavioural philosophy with which I identify fully,” he replies. “However, anarchism is, above all, morality and implies a way of life without concessions. In this sense, I would not be so much because my life is far from that of any anarchist militant.”
His work is militant, though, and shows no signs of mellowing. His next project, he tells me cryptically, will involve “a reading in Tel Aviv about those killed by violence since 2014”. Which doesn’t sound at all controversial.

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BLANCA ORAA MOYUA