jueves, 7 de mayo de 2015

Venecia convierte su 56ª Bienal en un volcán de arte sociopolítico





Okwui Enwezor (Calabar, Nigeria, 1963) anunció, desde que fue elegido para comisariar la Exposición general de la 56ª edición de la Bienal de Venecia titulada Todos los mundos futuros, que quería la implicación de los artistas en el convulso momento que se vive en el planeta. El crítico nigeriano pretendía que el arte contemporáneo volviera a recobrar la importancia que ha tenido cuando las circunstancias históricas así lo han requerido. Y por lo que se puede ver en los pabellones de estos auténticos juegos olímpicos del arte, Enwezor ha conseguido de sobra su objetivo.
La emigración, el hambre, las persecuciones políticas, la discriminación sexual o el cambio climático son algunos de los temas que empapan las obras (gran predominio de vídeo y fotografía) expuestas a lo largo y ancho de los Giardini y el Arsenale. Se abre así una bienal con más de 60 exposiciones de primer nivel en los llamados eventos colaterales (Mario Mertz, Charles y Jackson Pollock, Cy Twombly, Jaume Plensa, Albert Serra, Sebastião Salgado, Fabrizio Plessi, o la importancia de la copia en el Arte Antiguo). Mientras llega la apertura oficial, este sábado (la Bienal se alargará hasta finales de noviembre), las embarcaciones de lujo copan ya las aguas de la laguna con coleccionistas multimillonarios y famosos como Cate Blanchett, la musa de Armani que ha llegado a promocionar el pabellón de su país, Australia. Muchos vienen de la Expo de Milan, cuya celebración ha hecho que la Bienal se adelantara un mes, en una apuesta insólita por el turismo por parte del gobierno italiano, que espera superar los cuatro millones de visitantes entre ambas manifestaciones.
Okwui Enwezor daba ayer por cumplidos sus objetivos. El comisario de este inmenso guateque artístico explicó que él personalmente había elegido a cada uno de los 136 artistas de 36 países que participan en esta reflexión sobre los futuros del mundo. “Cada uno de ellos representa mi propia biografía porque les preocupan los mismos temas que a mí y todos abordan tragedias de un siglo terrible y de un presente que no apunta soluciones”, explicó.
La selección de Enwezor combina nombres famosísimos en el mundo del arte con otros desconocidos o con poca obra realizada. Junto a Boltanski, Steve McQueen, Broodthaers, Jeremy Deller, Marlene Dumas, James Marshall, Bruce Nauman, Obert Smithson o Walker Evans hay un grupo potente de semidesconocidos, y un 25% de jóvenes creadores africanos que han provocado las críticas de algunos periodistas. “Yo no he escogido a nadie por su color”, asegura tajante el comisario, quien añade: “Hay artistas negros buenos y hay artistas negros malos. Ocurre lo mismo en todas las razas”.
La que no está muy bien representada, por cierto, es España, al menos en cuanto a número de artistas. Sólo a última hora ha sido incluida Dora García, creadora conceptual que ya estuvo en el Pabellón de España en 2011 con una pieza bucle que se desarrollaba a lo largo de la bienal. De Latinoamérica llegan el colombiano Oscar Murillo, la cubana Tania Bruguera (aunque, al igual que en Arco, ayer seguía sin saberse oficialmente si puede viajar) o el tándem afincado en Puerto Rico Allora & Calzadilla.
De la chilena Paz Errazuriz procede una de las obras más conmovedoras de la exposición. La artista recurre a los archivos de imágenes de la dictadura de Pinochet para hablar de víctimas doblemente olvidadas. Son travestis y transexuales que fueron crudamente perseguidos y muchos de ellos exterminados sin que después nadie les reconociera como héroes; un olvido similar al sufrido por los gitanos durante el exterminio nazi.
La memoria del exterminio armenio no podía faltar en este repaso a los grandes desastres de la historia reciente y el asesinato de millón y medio de armenios a manos de los turcos otomanos durante la I Guerra Mundial se recuerda con obras de 18 artistas en el monasterio de San Lázaro. Dentro de los actos colaterales, el pabellón iraquí recoge el drama creado por el Estado Islámico. El artista Haider Jabbar, refugiado residente en Turquía, expone 2000 acuarelas con retratos de personas asesinadas por el ISIS.En un recorrido apresurado por esta gigantesca exposición llama la atención el peso que han recuperado el vídeo y la fotografía como soportes, algo que tiene que ver con la petición del comisario de recuperar la palabra para narrar historias de manera comprensible para el espectador.

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