jueves, 17 de marzo de 2016

Luis Francisco Pérez





Llevo poco más de cien páginas leídas y me está interesando y gustando mucho este ensayo histórico sobre Dadá (y mucho más que eso). Un movimiento artístico (sus principales líderes jamás lo consideraron tal) que siempre se le ha "despachado" con los cuatro/cinco flashes archiconocidos de los primeros días de apertura del Cabaret Voltaire. Y lo cierto es que Dadá empieza realmente su andadura y expansión cuando se cierran las puertas de ese antro de Zurich y sus animadores se lanzan por el mundo a inocular "el veneno dadaísta", no siempre con el nombre original pero manteniendo la irreverencia de sus primeras y disparatadas acciones (no aspiraban a nada más que a divertirse haciendo lo que cada cual consideraba que era lo que, creativamente, mejor sabía hacer, y a intentar aliviar, entre carcajadas y bromas -sal gorda con frecuencia-, una hambruna generalizada entre todos ellos). Jed Rasula, autor que no conocía y jefe del Departamento de Lengua y Literatura inglesas de la universiad de Georgia, se ha servido de una investigación muy rigurosa y exhaustiva (tan propia de la escuela anglosajona en cuanto a la biografía de personas y movimientos artísticos y sociales) para hacernos ver la extraordinaria importancia de este movimiento a posteriori, cuando ni ellos mismos, sus integrantes, se acordaban de los días del Cabaret Voltaire. Si a ello le unimos una escritura ágil y saltarina, inteligentemente frívola en el narrar de detalles y situaciones, pero sin perder de vista jamás el inteligente rigor de su análisis, el libro puede y debe ser calificado de excelente. Como bien dice Rasula: "En todo el mundo, nuevos grupos artísticos reconocieron su deuda con Dadá, desde Gutai en Japón, hasta Fluxus en Nueva York, pasando por los "Nouveaux Réalistes" de París y muchos más. Sin el dadaísmo hoy no tendríamos los collages musicales, ni sampleados, ni fotomontajes, ni happenings... Y ni siquiera habrían existido el surrealismo, el pop art, John Cage, Beuys y Warhol. Tampoco el punk. Sin Dadá, la vida moderna tal como la conocemos tendría un rostro muy diferente; de hecho, difícilmente podría calificarse de moderna".

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