viernes, 31 de julio de 2015

Murakami cierra la tienda de Vuitton



El artista japonés Takashi Murakami y la firma de lujo Louis Vuitton han puesto punto final a 13 años de colaboración, que más que la larga duración en el tiempo ha constituido la primera gran alianza entre un artista y una firma comercial de las características de la que aquí se trata. En el 2003 la marca comercializó el bolso it con el logotipo de colores creado por Murakami y convertido en todo un icono de la creación del japonés y del comercio del lujo. Las siglas LV en multicolor.
Por el tono de los comunicados de prensa anunciando la ruptura del acuerdo, no ha sido precisamente amistoso. Ambas partes "miran hacia adelante" sin la compañía en la que se han mecido mutuamente en la última década. Los productos creados por el artista japonés para la firma de lujo dejarán de venderse en las tiendas Louis Vuitton este mes de julio. A partir de agosto, quedará el recurso del e-bay o del mercado de segunda y tercera mano. Un final abrupto para una relación que ha hecho mella.
Murakami y su invención del arte superflat marcaron un hito en la historia de las simbiosis entre un artista y una marca comercial. Se han visto muchas de estas parejas en los últimos años aunque pocas han durado tanto en el tiempo y han sido tan profundas como la que ha finalizado recientemente en los papeles o la documentación, y está a punto de acabar en los mostradores y escaparates de las tiendas.
El artista japonés ha huido siempre de comparaciones con el arte pop americano, pese a que barajan conceptos en común como consumo cultural, low art o high art y se desmarca también de similitudes con el artista desaparecido Keith Haring. Murakami basa su arte "superflat" en el arte gráfico japonés, la animación y la cultura del consumo. A sus 53 años de edad se ha consolidado como artista y escultor de alcance internacional. Su obra se presentó en el 2009 en el museo Guggenheim de Bilbao, pero donde hizo más ruido fue en el 2007 en el museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles, allí fue donde los críticos le calificaron de "tienda de Louis Vuitton".
La obra del japonés se ha revalorizado económicamente hasta llegar a cifras millonarias. La escultura My lonesome Cowboy, de 1998, un joven masturbándose y eyaculando en forma de manguera o surtidor, se vendió por 15 millones de euros en Sotheby's en mayo del 2008, triplicando el precio previsto por los tasadores. La ruptura de la alianza Murakami-Vuitton, auspiciada originariamente por el diseñador Marc Jacobs, coincide, por coincidencia del azar o por consecuencia de otro acuerdo comercial, con el lanzamiento de la colección de zapatillas y camisetas dibujadas por Murakami para la marca Vans. Una cascada de estridentes coloridos y arte gráfico, característico del japonés y de su balanceo entre el low art y el high art. Hasta ahora él ponía el arte bajo y Vuitton el arte alto. A partir de ahora, ya se verá dónde se coloca el artista japonés y sus inventos creativos y comerciales.

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