sábado, 5 de septiembre de 2020

La bandera del feminismo flamea en la historia del arte

 




“La construcción misma del artista como héroe de la modernidad es sexista, ya que no existe figura semejante en femenino”, plantea la crítica sudafricana Griselda Pollock, en su emblemático libro “Visión y diferencia. Feminismo, feminidad e historias del arte”, un clásico que por primera vez llega a las librerías argentinas.

Desde su primera publicación en Inglaterra en el año 1988, este volumen, publicado por la editorial Fiordo, ha sido continuamente citado como un ensayo pionero en la articulación del análisis erudito de obras artísticas con la intensa problematización de esas obras desde una perspectiva teórica marxista y feminista.

¿Por qué el cuerpo femenino desnudo fue el campo de batalla del modernismo? ¿Cuál es el vínculo entre clase social, práctica artística y arte moderno, y qué lugar ocupan las mujeres en esa triangulación? ¿Qué relación existe entre el signo `mujer` y el mito del artista genio? ¿Cómo negocia la práctica artística feminista los significados asociados a ese signo?

En estos textos, que no pierden vigencia, Pollock ensaya respuestas a estas y otras preguntas surgidas de la confrontación de materiales ya transitados por la historia del arte con las herramientas teóricas forjadas por los estudios culturales, el psicoanálisis lacaniano en su reformulación feminista y la obra de Michel Foucault.

El lugar de lo moderno en la obra de pintoras impresionistas como Berthe Morisot, los poderes de la representación visual para condensar ansiedades masculinas, las raíces teóricas de la práctica artística feminista británica de la década del 80, y la visión como un agente de construcción o subversión de la diferencia sexual son algunos de los temas abordados.

La actualidad de sus reflexiones sobre la apariencia, la feminidad, el poder de la mirada y la función de las imágenes de mujeres en la sociedad moderna hacen de su lectura un punto de inflexión para la contemplación de obras artísticas, señala el libro desde su lomo de contratapa.

Reimpreso más de siete veces desde su aparición original, el libro se traduce por primera vez al español en forma integral -a cargo de Azucena Galettini-, acompañado por una introducción original de la uruguaya Laura Malosetti Costa.

"La discusión básica -desnaturalizar lo `femenino` como categoría atemporal con características inherentes como temas de intimidad o sensibilidad femenina fue llevada por la autora a la consideración de las mujeres en tanto sujetos de la mirada, como productoras de arte y como espectadoras, sujetos de una mirada diferenciada, soslayada en los relatos de la modernidad artística”, señala Malosetti Costa.

"Los lugares de la modernidad artística y de la mirada del flâneur, personaje paradigmático de la escena artística moderna, estuvieron reservados a sujetos masculinos con libertad para pasearse en la ciudad, apropiarse de los lugares públicos, mirar sin ser vistos”, agrega la especialista.

En cambio, contrapone, “las mujeres tuvieron otros lugares, otras miradas y una posición de poder radicalmente diferente, subalterna, soslayada de manera sistemática.

Además, en la introducción la historiadora oriunda de Montevideo recuerda que en el 2004, Pollock (1949) dictó un seminario de doctorado sobre estas cuestiones en Buenos Aires, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, invitada por el Centro Argentino de Investigadores de Arte (CAIA) gracias a un subsidio de la Fundación J. Paul Getty.

La autora de “Visión y diferencia” se graduó en historia moderna en la Universidad de Oxford, se doctoró en el Courtauld Institute de Londres y en los 70 se involucró con el Women`s Art History Collective, un grupo del que surgieron las primeras intervenciones feministas en la disciplina de la historia del arte dentro de la academia británica.





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BLANCA ORAA MOYUA

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