lunes, 26 de octubre de 2015

Lego no quiere jugar con Ai Weiwei






Los Lego son para jugar, no para servir a ideologías políticas. Eso es lo que adujo ayer la multinacional danesa que produce las famosas piezas de plástico de colores para justificar su negativa a enviar un lote que había encargado el polémico artista chino Ai Weiwei. Pretendía crear una obra para su próxima exposición en la Galería Nacional de Victoria, en Australia, pero ahora tendrá que buscar una alternativa para la muestra que compartirá en diciembre con Andy Warhol, porque Lego «no puede autorizar el uso de sus productos con fines políticos». Y si por algo se conoce a Ai es por su disidencia artística y su ácida crítica del régimen chino.
La noticia la dio el propio creador a través de su cuenta de Instagram, y ayer criticó la decisión de la empresa con su peculiar sentido del humor: publicó una fotografía en la que se veía un váter con varias piezas de Lego a punto de viajar por el alcantarillado. «Todo es maravilloso», escribió ironizando con el eslogan de la marca. «Quizá ahora incluso exijan registrarse con nombre y apellidos para comprar Legos», añadió en referencia a la estricta política con la que el gobierno chino regula internet.
En tono menos jocoso, Ai describió el asunto como una muestra de censura y de discriminación, y aludió a los intereses de Lego en China. Porque la compañía danesa ha invertido decenas de millones de euros en una nueva fábrica en la localidad de Jiaxing, mientras que en Shanghái la británica Merlin Entertainment construirá un Legoland. No en vano, ante la caída del crecimiento de las ventas en Estados Unidos y Europa, Asia se ha convertido en el mercado más goloso para Lego.
Claro que la empresa no reconoce que eso tenga nada que ver. La empresa aseguró que no se trata de una política nueva y recordó que Ai tiene a su disposición otros canales para lograr sus piezas. «Cualquier persona puede adquirir sus Lego por otras vías para llevar a cabo sus proyectos, pero como compañía no podemos involucrarnos en estas actividades a través de, por ejemplo, venta al por mayor». Quizá por eso, ayer la respuesta de los internautas no se hizo esperar, y cientos se ofrecieron a donar sus Lego.
«Este es el 10% de nuestra colección de Lego. No volveremos a comprar ninguno. Ai Weiwei, está a tu disposición», invitó en Twitter Dave Hall bajo la foto de dos cajas llenas de piezas. Así, la confrontación puede convertirse en una verdadera pesadilla para la marca, porque no existe precedente a su negativa y muchos la consideran una concesión al autoritarismo chino para ganar cuota de mercado. Algunos plasmaron esa idea: una de las imágenes que más circuló fue la recreación del hombre que se enfrentó a los tanques en Tiananmen hecha con piezas de Lego.

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