jueves, 10 de julio de 2014

Una obra de Matisse robada de un museo de Caracas regresa al país


La pieza original (izq) a lado de la réplica que se exhibía en Venezuela 

La Odalisca de pantalón rojo, una de las obras más conocidas del artista francés Henri Matisse, valorada en unos 3 millones de dólares, regresará en los próximos días al Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, de donde fue hurtada hace casi tres lustros sin que hasta ahora haya un relato oficial que explique esta historia. Le ha tocado al periodismo local y a la justicia de EE UU ofrecer explicaciones parciales, que no disimulan el escándalo que revela la desidia del Estado venezolano a la hora de velar por el patrimonio cultural de la nación.
La fiscal Luisa Ortega Díaz anunció el pasado viernes la buena noticia para el arte venezolano. El ministro de Cultura, Fidel Barbarito, volvió a referirse al tema con mucho regocijo e indicó que el Ministerio Público aún continúa con las investigaciones para determinar cómo fue sustraído y los responsables directos. La declaración no ha caído muy bien en elreducido mundillo local del arte. Casi nadie cree en una pesquisa local incapaz de proporcionar resultados en más de una década. Cuando dentro de dos semanas el cuadro vuelva a exhibirse, las únicas certezas sobre ese misterio desvelado serán las que ofreció un gobierno que no es precisamente aliado de la autodenominada revolución bolivariana.
En julio de 2012 el FBI, después de una larga investigación, capturó en un hotel de Miami a dos personas que intentaban negociar La Odalisca de pantalón rojo en Estados Unidos. El cubano Pedro Antonio Marcuello Guzmán y la mexicana María Ornellas Lazo fueron condenados a 33 y 21 meses de prisión respectivamente por el transporte interestatal de una propiedad robada y la posesión de una obra robada. En los documentos del juicio no se especifica la participación de las autoridades venezolanas en la recuperación del cuadro. Pero el Gobierno celebraba el inminente regreso como un éxito de la revolución y un compromiso con la conservación del patrimonio cultural.
La Odalisca de pantalón rojo fue sustituida por una copia falsa en una fecha que nadie ha podido precisar. La periodista Marianela Balbi, autora del libro El rapto de la Odalisca (2009), cree que el cuadro desapareció en 1999, en medio del deslave en el estado Vargas, que borró bajo toneladas de lodo parte del entramado costero. En aquellos días la directiva del museo quería poner a salvo su colección en un lugar seguro. Es posible que en ese momento haya ocurrido el cambio, pero nadie lo sospechaba porque en una ocasión posterior el entonces presidente Hugo Chávez se fotografió frente a una réplica casi exacta de la obra, que a simple vista no es posible identificar. A finales de 2002, comenzaron a llegar las primeras noticias de la desaparición del Matisse de la colección venezolana. El chavismo lo negó, pero tuvo que reconocerlo en enero de 2003 y entonces prometió investigar.
Wanda de Guebriant, la coordinadora del archivo Matisse en París, dio algunas pistas en el libro de Balbi sobre el probable destino del cuadro. En diciembre de 2002 dijo que sabía que la estaban vendiendo en México porque una persona con acento cubano la había llamado para ofrecérsela. No hubo reacción oficial. Años después se supo que dos agentes de seguridad del museo estaban relacionados con el hurto, pero la fiscalía jamás avanzó sobre esa pista y no los llamaron a declarar. Fue una posibilidad perdida a la luz de lo que se conocería en el juicio celebrado en EE UU. Los implicados confesaron que los empleados del museo habían sustituido el original por la copia.
El rapto de la obra y el tiempo que ha tardado en regresar es el ejemplo más visible del misterio con el que el Estado suele tratar las creaciones que le pertenecen. No se conocen las condiciones en las que encuentran las colecciones de los museos nacionales, ni si están a buen resguardo. Los entendidos que vayan a ver el cuadro más célebre del patrimonio local lo tienen en cuenta.

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